Nuestros compañeros Sara Alcázar e Isidro Hidalgo, ilustres del equipo rosa, sienten y viven la esencia de este club como el que más. Y suelen proyectar juntos, también de la mano de sus más allegados, deseando aunar deporte con amistad, esto por encima de cualquier cosa. Hace meses programaban en grupo un viaje hacia Lisboa, con la meta de este bonito maratón como foco, y la salida fijada en una conversación en formato conjura, como tantas otras veces.
Pero las circunstancias poco a poco han ido complicando la situación, cayendo del plan Clara Bernal ante una preocupante lesión que potencialmente comprometía su rodilla. Sara especialmente seguía adelante con una preparación algo sui generis. Participaba en las pruebas del Circuito y con estas medias maratones y continuidad podría pensar en alcanzar la meta en Lisboa. Su compañero Isidro, por otra parte, ha arrastrado dudas y dificultades. Su rodilla izquierda viene dándole problemas y el entrenamiento posible ha sido extremadamente limitado. Como principal “ideólogo” del planteamiento, aun mermado, sin embargo a Isidro le cuesta no seguir hasta el final, porque va con su forma de ser y filosofía vital, para bien las más veces. Se sabe que se puede contar con él, y esto es un valor; si bien los riesgos de correr un maratón en estas condiciones claramente están ahí. También asumidos por Isidro. Viajaban pues a la capital portuguesa y que sea lo que tenga que salir.
Dado el panorama, ambos partían juntos, compartiendo kilómetros durante la mitad de esta carrera, una de las maratones más bellas del mundo. Con salida de la ciudad de Carcavelos en la ruta N6-7, y llegando en la simbólica Plaza del Comercio, La Maratón de Lisboa se corre a lo largo del río Tajo / mar durante toda la prueba, ofreciendo a sus participantes un escenario único.
Y la medalla de este gran evento era la ansiada por los rosas, logrando completar la carrera con fuerzas una Sara (04:40:44) que seguía su marcha en solitario una vez que la rodilla de Isidro recordaba que no estaba en óptimas condiciones de proseguir con el ritmo. Sara hacía meta con éxito, aunque los últimos kilómetros sentía la humedad y creciente calor tras las lluvias de la primera parte de la prueba. Por su parte, Isidro continuaba decidido con la determinación y mentalidad que le caracterizan para hacerse con la meta y lograr su quinta medalla de maratón con cierta suficiencia respecto al tiempo límite. Por supuesto, la tarea sería sufrida, tocado físicamente y seguro que con esta frustración que arrastra desde hace meses, pero inaccesible al desaliento. Enhorabuena, y a recuperar pronto. Nos vemos en la próxima!



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