Como si la carrera pedestre decidiera nacer en un lugar elemental, Finlandia, con sus infinitos bosques y 188.000 lagos, rezuma Naturaleza. Este antiguo Gran Ducado de Suecia, e independizado del Imperio Ruso a principios del siglo pasado, se convierte en la cuna y referencia del atletismo moderno.
Entre los grandes corredores emerge el nombre de Hannes Kolehmainen. Él inaugurará la era de los Finladeses Volarores, dominadores de las pruebas de media y larga distancia en los años 20. En su época gloriosa, durante el periodo de Entreguerras, los legendarios Nurmi, Ritola, Stenroos y el propio Kolehmainen alcanzaron el oro en todas las distancias entre los 1.500 metros y el maratón, algo impresionante en un país de menos de 5 millones de habitantes.
Paavo Nurmi se eleva como el primer gran titán de los estadios. De joven deseaba seguir los pasos de Kolehmainen. Sobrio, innovador y metódico, solo se deja someter por las manillas de su reloj, al que se aferra durante la carrera, crono en mano, para martillear a sus rivales con un ritmo robótico. Su zancada produce hipnosis. Corre en grupo pero parece competir solo, contra sí mismo. Esquivo a la compañía y el ruido mediático, le envuelve un aura divino. El también llamado Fantasma Finlandés acumula récords, victorias y medallas olímpicas. Nurmi estableció 22 plusmarcas mundiales oficiales en distancias que van de los 1.500 metros hasta los 20 kilómetros y ganó un total de nueve medallas olímpicas de oro y tres de plata.
Una nueva generación de Finlandes Voladores eclosiona en los 70. Al frente Lasse Viren, recordman mundial y Campeón Olímpico en Munich ’72 y Montereal ’76 en 5.000 y 10.000 metros. Lasse soñaba con reverdecer los laureles finlandeses de Nurmi. También se siente inspirado por la hazaña que cierta locomotora checa firmase en los Juegos Olímpicos celebrados en 1952, precisamente en Finlandia. Oro en 5.000, 10.000 y maratón. El nombre del mítico campeón aún resuena en el estadio de Helsinki. ZA-TO-PEK, ZA-TO-PEK.
El lugar es legendario, como Finlandia y sus colosos del atletismo, y lo es para el maratón español, que irrumpió en tono mayestático a partir del Campeonato de Europa de 1994, cuando Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado se consagraron con un triplete histórico celebrado emotivamente en esa pista. La misma que hoy pisaban nuestros compañeros, dos días después de completar su propia historia maratoniana en Finlandia, y rindiendo tributo a todos los mitos. Finlandia no era un lugar más. Es el lugar.
El Campeonato de Europa Master de Maratón se celebraba el sábado 6 de septiembre, en Jyväskylä (Finlandia), ciudad del deporte y cuna del arquitecto Alvar Aalto. Pero para nuestros compañeros José Vicente Noguera, Rafa Noguera y Fátima de la Llave (padre, hijo y esposa) realmente empezaba dos años y medio atrás, en enero de 2023, justo tras la ceremonia de entrega de medallas de la anterior edición.
A aquel Europeo Master de Funchal (Madeira) acudía Rafa en solitario en su primera experiencia internacional, que se saldada sorpresivamente con una medalla del plata con el equipo Master 40 y la convicción de que toda la familia disfrutaría en el futuro de la vivencia que aquel día no pudo ser para todos por diversas circunstancias.
Con Fátima embarazada de 3 meses de su segundo bebé, aún tendría un largo recorrido hasta Jyväskylä 2025, anunciada como sede minutos después de bajar Rafa del podio de Maderia. Pero la de Madridejos era capaz de fijar esta cita como su gran objetivo deportivo en el horizonte. Un año después llegaba el Campeonato del Mundo Master en Bucarest 2024. Oro y Plata por equipos para Rafa y José Vicente respectivamente. Por aquellas fechas Fátima empezaba a ofrecer brotes verdes en su rendimiento. Quedaba un año, y desde entonces su progresión le devolvía al mejor nivel. Restaba menos para imaginarse dentro de un maratón.
A principios de este verano la familia inicia su preparación específica. En agosto, ya los tres se encuentran en la mejor forma posible. Incertidumbre normal pero confianza. El Campeonato toma cuerpo, con compañeros y rivales sobre el papel oficial, y la designación de Rafa por parte de la Federación como Team Leader de la expedición española, en esta su tercera internacionalidad. En el aeropuerto de Madrid son tres, más los dos niños y la abuela Pepa (imprescindible su labor), pero poco a poco la familia deportiva se amplia hasta la treintena. Excelente grupo humano que a la postre firmaría el récord nacional de medallas en un Europeo Máster de Maratón.
La carrera se desarrollará alrededor del lago Jyväsjärvi, al que debían darse cuatro vueltas a través un sorpresivo y durísimo trazado rompepiernas. Nadie era plenamente consciente de la naturaleza de esta ruta, o digamos que estábamos sobre una información errónea. Las fuerzas irían menguando al tiempo que harían estragos las duras condiciones climatológicas que se daban desde las inusuales 11:00 am de la salida, ya con calor y alto porcentaje de humedad, muy lejos de lo ideal para una prueba tan extrema como el maratón. Aunque es Finlandia, estamos en verano y Hemisferio Norte. Es cierto que, como otros en esta fechas, pudo salir un día más fresco pero no fue así. También pudiera haber sido peor, como resultó el posterior a la contienda, todavía más caluroso.
Como consecuencia se daba el escenario de una carrera de las llamadas “de campeonato”, en la que los deportistas se centran en la competición sabedores de que los registros habituales se resentirán, pero sería a la postre incluso más -y mucho más- de lo esperado por todos. Se documentaba un número reseñable de retiradas, lamentablemente también en el equipo español, y varias atenciones médicas, sin reportarse mayor gravedad, superado el instante agudo.
Lo que nadie visualizaba al imaginar este campeonato, nórdico, quizás alrededor de un bucólico lago de perfil amable, sucedía. Las duras rampas, cortas pero de gran desnivel, y una ruta sinuosa y exigente combinaban de manera despiada con el clima y un pavimento compacto para castigar a los atletas, también a los más conservadores. Absolutamente todos los participantes veían decaer su rendimiento en la cuarta vuelta de manera drástica, cediendo varios minutos respecto a sus previsiones ya en la media maratón, y más aún de manera exponencial desde ese punto y respecto a las marcas proyectadas al paso de los 21,097. Jyväskylä empezaba a tomar nombre de batalla cruenta. Circunstancias para todos. Prueba de supervivencia y entereza.
Nuestros compañeros vivían la situación al igual que todos, manteniendo el tipo dentro de lo posible y viendo cómo lo planeado debía ir siendo reconfigurado y temiendo por lo que a su alrededor veían, retiradas de diversa naturaleza, cruzando dedos por no sufrir ellos ese terrible calambre o un desfallecimiento. En su mente la clasificación individual y por equipos, y pensando en cómo irán los componentes de la expedición.
Entre el fuego cruzado, Fátima avanza firme; Y aunque cede, es menos de lo que se aprecia en la tónica general de la carrera. José Vicente teme por sus isquios desde el kilómetro 17, pero modula el paso y se mantiene seguro. Rafa por supuesto se centra en mantener la calma y compostura, decide dejar ir unos segundos por kilómetro desde el inicio, pero como todos debe levantar aún más el pie para no caer en un agujero profundo en los últimos 4 kilómetros. Se le escapan 20 segundos por kilómetro en cada uno de estos finales, pero sobrevive. Es el primero de la familia en saborear especialmente la medalla de finisher en esta prueba, concluyendo en undécima posición de la categoría Master 45 en un crono neto de 03:00:06.
Pronto conoce las noticias sobre el resultado por equipos, logrando el Subcampeonato de Europa por equipos junto al zaragozano Alberto Pérez (Atletismo Zuera) y Francisco José de Sala ( RunFaster JC de la Ossa. Tarancón), quienes también han sufrido lo indecible pero aguantaron. Dos grandes corredores en vanguardia de la categoría, cuarto y quinto. Nuestro capitán, y el de la delegación española, espera a sus familiares. Fundido, intentando recuperarse en meta. Viéndose él mismo tocado, está muy preocupado por los suyos.
A los 17 minutos aparece su padre José Vicente, que ha sabido gestionar y aceptar que se marchen unos 7 minutos desde su marca de Bucarest y respecto a las posibilidades por momento de forma. A sus 69 se clasifica como cuarto Master 65 con un 03:17:11 (neto) , que combinaría en la Master 60 por equipos con Manuel Poveda (Atletismo Albacete) y el cántabro Pedro Luis Falagán (Atletismo Polanco), proclamándose Subcampeones de Europa por equipos Master 60.
Expectantes en meta, y sabedores de que Fátima ha vivido malos tragos particularmente en estas condiciones de calor y humedad en el pasado, inquietos deseábamos verla aparecer cuanto antes.
Y de repente, muy pronto, distinguíamos su elegante zancada y el speaker anunciaba el feliz modo en el que se cerraba ese círculo iniciado 2 años y medio atrás: “Fátima de la Llave. Silver Master 40”. 03:20:23 (neto). Marca personal cuyo valor es mucho en estas condiciones, preludio de registros importantes. Subcampeona de Europa en su categoría de manera individual, y minutos después se concretaba el Campeonato de Europa con el combinado Master 40 Femenino junto a la logroñesa Esther Rodríguez (campeona Master 45, reclutada para reforzar la categoría inmediatamente más joven, como lo fue José Vicente en su caso) y la catalana Mirla Salinas, tercera.
Cuatro medallas para la familia, la sensación de haber vivido una carrera para el recuerdo, por su singularidad y especial dureza, y la alegría de haber pasado unos días conociendo esta diferente cultura, tan sobria, y haber compartido con la delegación española el éxito de entre todos traer a casa una gran cosecha y varias amistades concretadas.
Enhorabuena a todos los compañeros, los ya citados junto a nuestros rosas, ánimo a los lesionados Salvador, Kote, Natalia, Fran…ánimo, habrá revancha; los también medallistas, el “Pulguilla” Francisco Urbano (Plata M35); José Manuel García (Plata M40); el Equipo M40 Bronce con José Manuel García, Miguel Araque y Manuel Sobral; Jordi Carrasco (Plata M50); José Verdugo (Bronce 50), Oro por equipos con Diego García; a Pedro Trapero (Bronce M55), y Oro por equipos con José María Davo y Pedro Jesús Valdivia. A Jordi Blancafort que luchó por una medalla que merecía, y José Antonio Sánchez, ese ultrafondista animoso. Y a Nacho, apoyando aún no poder correr. Gracias a Rodrigo Peral por otra exitosa preparación. Saludos también a familiares (especialmente nuestra Jose) y amigos que hicieron posible esta aventura y nos asistieron en todo momento, también en los difíciles en meta. Enhorabuena a todos y gracias al equipo, seguimiento del club, familiares y amigos, a la EMA, la Federación Española de Atletismo, el Comité Master y a la gran organización de Jyvaskyla. Nos vemos en la próxima!
































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